Política y opinión · En español
yo sí tomé el riesgo

Yo sí tomé el riesgo de votar pro Andrés Manuel López Obrador
Antes de las recientes elecciones presidenciales de México, escuchaba los argumentos de muchos que declaraban que anularían su voto pues ninguno de los candidatos les parecía una opción viable. Lamentablemente así es en todo el mundo, los políticos ya no convencen a nadie, pero si no cambiamos de sistema, tenemos que asumir el riesgo de nuestro voto. Claro que es más fácil la anulación y luego la queja constante, que el riesgo de la elección de alguno. Eso, en lugar de reducirle fuerza a la partidocracia, la fortalece pues los partidos no tienen necesidad de rendición de cuentas ante nadie. Los ciudadanos en lugar de buscar la forma de arrebatarle el poder a los partidos, con la anulación de su voto, se lo regalan.
La clase media mexicana tiene miedo de perder lo poco que tiene y por eso considera que una política populista, social, sería su perdición, pese a que vemos que cada día se va degradando la situación del país. Realmente muchos han votado por que se congelen las cosas como están pero en realidad para la mayoría todo ha empeorado. Muchos dicen, México es muy rico pues ha aguantado los robos exhorbitantes que se realizan cada sexenio pues ya no queda mucho que robar, desde el gobierno de Fox han peleado por la privatización Petroleos Mexicanos, principal sostenimiento de la estructura burocrática de todo el país, pues indican que necesita mayor inversión y sólo los particulares se la podrán dar. Yo no puedo imaginar la supervivencia del gobierno mexicano sin PEMEX pues es un país donde la economía informal-ilegal ha degradado totalmente la economía formal y el pago de impuestos sólo lo realizan los causantes cautivos, los empleados clasemedieros que están a punto de desaparecer.
Mucho se especulaba de que AMLO en el poder se convertiría en un Chavez azteca (refiriéndose al dictador venezolano). Podría ser, pero lo que es más cierto es que ante esta situación que polariza cada vez más al país y encumbra millonarios a la lista de Forbes y más y más mexicanos a las estadísticas de la pobreza extrema, se vuelve un caldo de cultivo ideal para que surja más fácilmente el Chavez azteca que tanto tememos.
Poco después de la elección escribía un texto irónico, que intitulé ¿Por qué me debería caer gordo Andrés Manuel López Obrador? (por-que-me-cae-gordo-andres-manuel.html), en él reunía todos los argumentos a mi parecer extremistas contra el candidato de la izquierda. Lamentablemente mi ironía no fue tan clara pues fue elogiado por sus enemigos y despreciado por sus amigos. Me disculpo con todos los que hayan tomado en serio el texto pues algo que tengo claro es que ningún político se va a pelear por mí, así que yo tampoco me voy a pelear por ninguno.
La revolución mexicana
Aunque simplificando, la revolución mexicana fue el resultado de una dictadura que terminaba, un gobierno que no supo poner en orden a las fuerzas políticas del país y luego la lucha intestina para arrebatarse el poder. Todo resulta muy similar a lo que está sucediendo en México, aunque en la historia contemporánea ha sido primero la liberación de la dictadura de un partido (PRI) a diferencia de la de una persona (Porfirio Diaz) y luego han sido doce años de un gobierno panista que por cierto siempre ha simpatizado con Francisco I Madero. Ahora, como vemos, las fuerzas del país se pelean el poder. Los grupos de poder habían quedado sin líder máximo y aprendieron que no debían lealtad al presidente de la república y que, al contrario, ganaban de su debilidad pues ahora ellos no le debían lealtad al presidente sino éste debería ganar su apoyo. Vemos que ya es imposible, como lo fue para Madero, contener a gobernadores que son caudillos en sus territorios.
Vamos a tener en México un presidente del PRI pero no a la vieja usanza, ya no va a ser un dictador por seis años, los sindicatos, gobernadores, líderes sociales han aprendido que pueden manejarse solos y Peña Nieto parece más un actor de telenovela dispuesto a seguir el libreto que alguien le escriba que un abispado político dispuesto a negociar y usar la fuerza según necesite.
En México los militares no hacen abiertamente política (aunque siempre ha habido diputados y senadores de sus filas), pero quien sabe, ahora con todo el poder político, económico y las armas que les ha otorgado Calderón, con el pretexto de apaciguar al país y con un poderoso vecino molesto podríamos sufrir algún cuartelazo a la usanza de principios del siglo XX.
Ya en otra entrada comentaba nuestro sino cada 100 años:
México:un movimiento armado cada cien años
La revolución mexicana
Aunque simplificando, la revolución mexicana fue el resultado de una dictadura que terminaba, un gobierno que no supo poner en orden a las fuerzas políticas del país y luego la lucha intestina para arrebatarse el poder. Todo resulta muy similar a lo que está sucediendo en México, aunque en la historia contemporánea ha sido primero la liberación de la dictadura de un partido (PRI) a diferencia de la de una persona (Porfirio Diaz) y luego han sido doce años de un gobierno panista que por cierto siempre ha simpatizado con Francisco I Madero. Ahora, como vemos, las fuerzas del país se pelean el poder. Los grupos de poder habían quedado sin líder máximo y aprendieron que no debían lealtad al presidente de la república y que, al contrario, ganaban de su debilidad pues ahora ellos no le debían lealtad al presidente sino éste debería ganar su apoyo. Vemos que ya es imposible, como lo fue para Madero, contener a gobernadores que son caudillos en sus territorios.
Vamos a tener en México un presidente del PRI pero no a la vieja usanza, ya no va a ser un dictador por seis años, los sindicatos, gobernadores, líderes sociales han aprendido que pueden manejarse solos y Peña Nieto parece más un actor de telenovela dispuesto a seguir el libreto que alguien le escriba que un abispado político dispuesto a negociar y usar la fuerza según necesite.
En México los militares no hacen abiertamente política (aunque siempre ha habido diputados y senadores de sus filas), pero quien sabe, ahora con todo el poder político, económico y las armas que les ha otorgado Calderón, con el pretexto de apaciguar al país y con un poderoso vecino molesto podríamos sufrir algún cuartelazo a la usanza de principios del siglo XX.
Ya en otra entrada comentaba nuestro sino cada 100 años:
México:un movimiento armado cada cien años
Pensión para los viejitos
En Alemania, la ministra del trabajo discute la posibilidad de un subsidio para los pensionistas cuyos ingresos rayen ya en el nivel de pobreza. Algo así como la pensión a los viejitos que instituyó AMLO y que luego copiarían los gobiernos del PAN y del PRI. Populismo quizás, pero al menos va hacia los que lo necesitan.
Ne ne ne
Cualquier residente de Alemania seguramente se ha enfrentado frecuentemente con esta frase que muchos lanzan a la cara como barrera ante cualquier discrepancia de opiniones o ante la solicitud de la corrección de un error o para ejercer una garantía:
ne ne ne
realmente es la manera coloquial de expresar un no (nein) rotundo, repitiéndole tres veces, y es que muchos no consideran la posibilidad de que se hayan equivocado o de que las cosas tengan que ser diferentes, y si lo son, uno debe de demostrar el error e imponer su posición. Es claro que los germanos han demostrado que tanto técnicamente como económicamente su país ha funcionado mejor que muchos otros, vemos el caso de la actual crisis económica, y por eso a muchos les cuesta trabajo reconocer que las cosas se puedan realizar de diferentes maneras.
Mientras que en Alemania se considera un valor el "sich durchsetzen", que significa imponerse sobre los demás y que se usa en expresiones como "seinen Wille durchsetzen" (salirse con la suya), en los países hispanos está mal visto tratar de imponer una opinión. Uno debe de negociar. En México, por ejemplo, para que las cosas se hagan se tienen que pedir "de buen modo y por las buenas"

