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Trumpicones
Trumpicones
La Trumpfobia
Nadie lo creyó,
nadie lo cree, pero allí está. Resultaba tan irreal que hasta los Simpson habían
hecho mofa de ello. En muchas cosas semeja más un millonario latinoamericano o
sovietico que han crecido su fortuna gracias a argucias legales que un emprendedor que haya tomado una idea y
de allí creara una fortuna. Seis veces ha estado en bancarrota mismas que se ha
salvado gracias a las leyes. ¿Podrá llevar a USA a la bancarrota y sacarlo de
ella? Como estadista se expresa más como un Chavez de derecha que como un
líder: se atreve a decir lo que muchos quisieran gritar y callaban, aunque sean
expresiones de racismo, misoginia, homofobia, xenofobia, misomexicania que con
tanta correción política indigestaron a muchos hasta que encontraron quien les
ayudara a vomitarlas.
Siempre se ha
dicho que cuando Estados Unidos tose, a México le da pneumonia y es que no
estamos más atados a otro país que a nuestro vecino del norte del que nos
separa una frontera de 3,000 km por donde en ambos sentidos se trafican personas,
drogas y armas. Trump, como uno de sus principales puntos de campaña, no para
de repetir la construcción de un muro en la frontera que ya existe por casi
1,000 km. Pareciera que el único debate es quién pagará esa construcción de
miles de millones de dólares.
Un muro que más
que impedir la entreda de ilegales a USA, está impidiendo su retorno, pues
basta conocer los datos relativos a las remesas o darse vuelta por los pueblos
que alimentan con su población al Norte, para notar que su esperanza ha estado
siempre en volver a su tierra: allí mantienen familia y envian dinero para
construir la casa de sus sueños.
Aún antes de tomar
posesión, el millonario neoyorkino ya hizo recular a Ford (cuyo presidente niega que ésta sea la
causa de cancelar su proyecto en México), y Fiat-Chrysler amenaza con seguirle y ahora Trump ha comenzado
con la renogociación del TLC (NAFTA), además amenaza con deportar a todos los
trabajdores ilegales por muchos medios, incluso haciéndoles pagar el muro con
impuestos adicionales a las remesas, por lo que el panorama para México no
resulta nada halagüeño. Aunque lo anterior sumado a su ofeta de reducir los
impuestos de los más ricos, seguramente resultaría en una mayor inflación para
su propio país que hasta ahora ha sido subsidiado con la mano de obra barata
del mundo entero, dentro y fuera de sus fronteras.
En fin que la
reacción mexicana ha sido de Trumpfobia: recordemos a los diputados federales
del PRD (el partido de la supuesta “izquierda” mexicana) quebrando una piñata
con la efigie de Donald durante su posada de fin de año (la respuesta de la derecha estadounidense fue proponer el 5 de Mayo como día nacional de la deportación) o pensemos en todos los
memes que han surgido, como si el humor fuera lo único que nos quedara.
A Peña Nieto, el
presidente mexicano, no le podría venir más al dedo, pues ahora tiene a quien
culpar de los resultados de su mala administración. No hay nada mejor que un
enemigo común para unir a todos.
¿Pero realmente es
sólo es lo que podemos hacer: defendernos y rogar para que el embate no sea tan
duro? En los discursos se lanza que México se defenderá en los tribunales
aunque todos sabemos que USA es el país que menos los respeta.
Ahora debería
ser momento de cambiar nuestro modelo de desarrollo. Nuestros gobernantes y
empresarios siempre han querido mal copiar el capitalismo estadounidense y nos
hemos colgado de sus faldas que nos sacuden terminaremos en el piso.
A diferencia de
Estados Unidos donde para muchos el principal valor es el dinero (parte de la
razon del triunfo de Trump visto como un triunfador), la mayoria de los
mexicanos aspiramos a una vida tranquila. La pobreza es lo que ha obligado a
los campesinos a dejar el campo y emigrar a las ciudades o al mítico Norte.
¿Qué pasaría si
en lugar de ofrecerle medios de defensa a los mexicanos en Estados Unidos les
ofrecemos la oportunidad de volver a su apís y recuperamos toda esa mano de
obra que ha ganado con la experiencia de vida de vivir en otro país? Los
mexicanos que regresaran a México vendrían con la experiencia que es cruzar
todo el país, han enfrentado todo tipo de dificultades y bien o mal, se han
creado una manera de vida. No son los criminales que menciona el ahora
presidente de Estados Unidos, sino trabajadores que ahora conocen otra
realidad: se pude vivir diferente y en orden. Las leyes allá pueden funcionar,
el civismo funciona (dentro de lo que cabe). Debería existir una campaña para
invitarlos a volver a su país: parafraseando a Trump: “hagamos grande a
México”. Vendrían con nuevas habilidades, nuevas experiencias y hasta un
capital. Muchos que han vuelto a sus comunidades son los que ahora poseen los
negocios, pues ya tienen otra visión.
¿Para qué
aspirar a una sociedad capitalista depredadora como la americana? Podriamos
moderar nuestro consumo y producir para nosotros. Olvidarnos de las grandes
fabricas que se acaban nuestro recursos y contaminan nuestro país. Regresemos a
desarrollar nuestro mercado interno con lo que podamos producir en el país.
Ahora que
Estados Unidos nos da la oportunidad, rompamos esos lazos (cadenas) que nos han
mantenido unidos a ellos y busquemos a nuestros similares, hagamos alianzas con
nuestros vecinos del sur. Qué el muro sirva para que los criminales estadounidenses no crucen ilegalmente a
México, que no venga sus armas, que no venga el odio que está construyendo la
supremacía blanca.
Podríamos convertirnos
en los salvajes que viven aparte en su propio mundo en “el Mundo Feliz” imaginado por Aldous Huxley, dejemos
anuestros vecinos que se llenen de drogas, que disfruten sus bienes y
quedemonos con nuestra naturaleza.
Lamentablemente no
ha surgido un líder en México que tome el proyecto, nadie habla de construir,
todos hablan de defendernos, de atacar. El mundo está cambiando: China defiende el libre comercio y Estados Unidos quiere cerrar sus fronteras ¿No sería de momento de cambiar el
paradigma y crear un nuevo México?
Colonia,
Alemania, Enero 26, 2017