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Todos somos Zetas

Fotografía de Todos somos Zetas
Fotografía del archivo de Deutschlango
Los más extraños personajes se pueden
encontrar en el carnaval de Colonia
Leía el día de hoy en la Jornada sobre tres mexicanos que se encuentran detenidos en una cárcel de Malasia por el delito de narcotráfico, delito grave que se castiga con la horca en ese país asiático. Ellos afirman, según el diario, que sólo una vez, al principio de su detención, fueron visitados por un empleado de la embajada mexicana. Ahora los han dejado a la deriva. México quizás podría argumentar los tratados internacionales y pedir que ellos conmutaran su condena a muerte por cadena perpetua en México. Evocar el mismo tratado que el gobierno mexicano se negó a respetar en el caso Cassez. pero eso no es prioridad de las Secretaría de Relaciones exteriores.

Lo que resulta un hecho es que si los mexicanos no somos protegidos por nuestro gobierno ni en nuestro propio país, menos lo somos en el extranjero. Recordemos el caso de los estudiantes mexicanos asesinados en territorio ecuatoriano por una incursión ilegal del gobierno colombiano. La condena de nuestro gobierno tardó semanas en llegar y fue muy tibia. Claro, justificaban, ellos eran terroristas de las FARC. 

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Pues según nuestras leyes nadie es culpable hasta que haya la condena de un juez, pero eso poco importa. Cada vez que hay un asesinato, el presidente se apura en afirmar que era un ajuste de cuentas entre criminales. Recordemos tantos casos de familias asesinadas por el ejercito, los estudiantes del ITESM,

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 etc., la indígena presuntamente violada que, gracias a la capacidad premonitoria de Calderón los médicos legistas pudieron comprobar las afirmaciones del mandatario que se trato de una gastritis mal atendida.

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Fotografía del archivo de Deutschlango
Carnaval de Colonia
En el mejor de los casos, el gobierno afirmara que los muertos simplemente sucumbieron a un fuego cruzado. Pobres de nosotros si nos topamos con algo así, pues al parecer el ejercito, que según su consigna constitucional debería protegernos, prefiere seguir disparando aún con el riesgo del asesinato de civiles. ¿No es eso una contradicción? Se supone que luchan contra el narcotráfico para proteger a los ciudadanos y lo único que han logrado es empeorar la vida de todos y, en el peor de los casos, asesinar a muchos inocentes.

Por eso me sorprende las muestras de apoyo que se dieron al general Carlos Bibiano Villa, ex director de seguridad pública de Coahuila y próximo de Quintana Roo cuando afirmó que si un Zeta caí en sus manos  lo iba a matar. A mi no me despiertan ningún tipo de simpatía los zetas, incluso si hubiera pena de muerte en México no me opondría a que esos asesinos despiadados fueran condenados pero, para ello hay leyes. ¿Cómo va a distinguir el general Bibiano Villa a un zeta de cualquier ciudadano común? Que yo sepa, ellos no portan uniforma ni traen tatuada una zeta en la espalda.  

Con tanta inseguridad ya existe un sentimiento de linchamiento público, pero ¿cómo podemos asegurarnos que ese deseo de venganza vaya en contra de los que se lo merecen? pues sólo con la aplicación de las leyes. Si dejamos que el ejercito mate a la gente en las calles por supuestos delitos, pues no dudemos que algún día nos puede tocar a nosotros como a tantas familias ser un zeta por las calles.
Fotografía del archivo de Deutschlango
Angela Merkel en el carnaval de Colonia



Un día hace tiempo me afirmaba un amigo bastante conservador que, bueno, si hay asesinatos por la noche, pues la "gente decente" no tiene nada que hacer a esas horas por las calles. Ni él, ni sus hijos andaban por la calle a esas horas. Supongo que no, supongo que nunca han salido de trabajar tarde, o han tenido un familiar enfermo que atender, o una emergencia, o una avería en el auto, o una fiesta que celebrar, o una misa de gallo, en fin que para la derecha nadie tiene derecho de nada que ellos no harían.