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Serena, morena ... elecciones en México

Fotografía de Serena, morena ... elecciones en México
Serena, morena
Fotografía del archivo de Deutschlango
En pequeño recuadro en su primera plana, el Süddeustche Zeitug de Alemania dedica una palabras a la elección de México, ya en las páginas interiores muestra una caricatura del virtual presidente electo con un gran sombrero de charro y en cada mano sendas escobas para limpiar el país de criminalidad y corrupción. Un muro reza: Viva López Obrador, la palabra Zapata se encuentra tachada. La imagen de México como un lejano oeste lleno de bandidos no ha cambiado mucho desde los años 50s con las aventuras del indio Winnetou, el personaje del escritor alemán Karl May (el escritor de lengua germana más leído). 
El artículo habla un poco de como el populista de izquierda AMLO, después de unas elecciones participativas y pacíficas que –en propias palabras del diario alemán– sustituirá al relamido presidente de telenovela enrique Peña Nieto.
Como se esperaba, las elecciones del 1º de Julio de 2018 se convirtieron en un día histórico, no sólo por el triunfo del tabasqueño, ni por la participación ciudadana tan alta (el 63% salieron a votar) sino porque la elección se produjó en condiciones bastante más tranquilas de lo que se esperaba. La ciudad de México estaba inusualmente tranquila, ní tráfico. Resulta que los principales problemas y acusaciones de fraude se dieron en el estado de Puebla donde gobierna la derecha panista y el gobernador impuso como candidata sucesora a su esposa.

Un panista, Santiago Creel, quien fungía como secretario de Gobernación durante la presidencia de Vicente Fox, (aunque se dice que más bien fue una de sus asesoras) acuñó el término sospechosismo para describir la constante duda que despiertan los actos de la política mexicana  y efectivamente una transición tan limpia y que televisa, la televisora que creara la imagen ganadora de Peña Nieto, inmediatamente al cierre de las casillas electorales y cuándo la ley se lo permitió, anunció que las encuestas de salida daban por virtual ganador a AMLO, ni pasó un minuto cuando José Antonio Meade, el candidato del gobernante PRI, admitiera su derrota y que las tendencias aseguraban un triunfo apabullante de Obrador. Hasta en el estado de México, cuna del actual grupo en el poder, arrasó Morena: un estado de los más corruptos del país donde en la elección de gobernador del año pasado derrotara el candidato del PRI a la candidata de Morena en una elección bastante amañada y discutida. Lo sorprendente es que en esta ocasión todo haya sucedido en paz.
Morena, el partido de Lopez Obrador, coaliado con su siempre aliado el Partido del Trabajo (PT) y el derechista Partido Encuentro Social (PES), que incluso ha sido cuestionado pues se dice que en sus mandos se encuentran ministros del culto protestante lo cual está prohibido en el país, arrasó en la elección presidencial con más del 50% de los votos y ha logrado la mayoría en ambas cámaras. También ha ganado la mayoría de las gubernaturas en juego incluida la ciudad de México y muchas de las alcaldías y congresos locales. Será como el PRI en sus mejores tiempos. A pesar de su triunfo tan apabullante, no sólo por la personalidad de su líder sino también por el voto de castigo de los partidos tradicionales, hay una gran parte de la población, en especial las clases medias altas y altas que aborrecen a Obrador y lo tachan de populista y temen que convierta a México en la Venezuela del Norte. Por ejemplo, una de las acciones de López Obrador durante su jefatura de gobierno de la ciudad de México consistió en el establecimiento de una pensión para los adultos mayores que luego copiarían otros políticos en sus estados, aún así este grupo de población sigue agradecido y leal a AMLO. Anaya, su principal adversario, presidente del PAN y en coalición con el PRD ofrecería el ingreso mínimo universal de 1,500 pesos y comenzaría, al estilo del PRI, a repartir tarjetas que prometía hacer válidas una vez triunfante. Su compañera de fórmula para la ciudad de México, Alejandra Barrales, quien fuera líder del sindicato de sobrecargos de Mexicana de Aviación y convertida en política y “empresaria”, ofrecería a las madres de familia un ingreso garantizado, medidas que el instituto electoral exoneraría cuando se les acuso de compra de votos. A pesar de ello, esta vez los mexicanos decidieron no vender sus votos.
La república amorosa, como AMLO llamaría a su proyecto, recibía a cualquiera que se decidiera unir, así que dio cabida a sindicalistas acusados de malversación de fondos, a políticos que otrora lo tacharan como un peligro para México, rescato a colaboradores que antes habían sido expuestos recibiendo dinero ilegal para las campañas. Los peje-zombies (por el apodo de Peje, pejelagarto, un pez de su natal Tabasco)  que seguían sin ningún cuestionaiento al líder carismático y no aceptaban ninguna crítica ahora se convirtieron en AMLovers. Andrés Manuel sólo dejo fuera de esta calurosa acogida a los grupos de la diversidad sexual. Cuando se le cuestionaban temas controvertidos como el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto, su respuesta siempre evasiva, aseguraba que llevaría estos derechos a referendum. Se le tacha de coservador y de tener una ideas anacrónicas de un socialismo combativo. Sin embargo, la ya designada ministra del interior, Olga Sánchez Cordero, ministra retirada de la suprema corte de justicia, siempre ha mantenido una posición progresista y está a favor incluso por la legalización de la mariguana.
Aunque la ciudadanía le ha otorgado carta blanca, no tiene la mayoría requerida para modificar la constitución lo que lo obligaría a negociar con los demás partidos.
Las felicitaciones no han parado. Ha aceptado las felicitaciones de sus enemigos: la mafia del poder. Incluso los mayores empresarios del país que unos días antes de la elección enviaran cartas a sus trabajadores pidiéndoles que no votaran por el populismo han manifestado su deseo de colaboración con el nuevo presidente.
A pesar del entusiasmo de un grupo de la población por el triunfo de López Obrador, que gritaban consignas de “es un honor, estar con Obrador” y vitoreaban su discurso en el Zócalo de la ciudad de México, existe una gran parte de la población, especialmente entre las clases acomodadas que el día del triunfo de Obrador publicaban en sus cuentas de facebook imágenes de “lloro por México”. Sus críticas hablan de populismo, de corrupción (hasta ahora por más investigaciones que han hecho sus enemigos, nada comparable con todo lo que se ha demostrado a todos los demás políticos), critican su interminable campaña o las formas en que, ante el mencionado fraude electoral, se autonombró presindente legitimo de México; lo llaman de megalomano, de que va a convertir a México en Venezuela (cuando, en términos de violencia y narcotráfico, el gobierno del PANista Felipe Calderon ha colombianizado el país), de ser un peligro para México. Hay quienes todavía consideran ciertas las imágenes del hijo de Obrador en un Lamborghini. 

Fotografía del archivo de Deutschlango
Una conocida afirmaba, después de mudarse a Nueva York por un tiempo que es como México pero sin chachas (refiriendose al personal del aseo que en México gana alrededor de 300 USD al mes por una semana de trabajo de 6 días y jornadas de 12 horas sin ningún tipo de portección legal o social), pues para ella México son las zonas adineradas de la ciudad y su apreciación es que en México los pobres son porque no quieren trabajar. Aunque, como decía un amigo diplomático brasileño que nunca había estado en un país donde hubiera tanta gente que no hacía nada, refiriendose al grupo de gente adinerada con la que se codeaba. En México hay mucha gente, rica y también pobre, que no hace nada (en México 2 de cada diez jóvenes son ninis –ni estudian ni trabajan–) pero quienes trabajan, lo hacen más duro que en Europa (en México legalmente no existe la semana inglesa, pues la ley indica 1 día de descanso por cada seis de trabajo –48 horas a la semana contra 35 en Francia– y las vacaciones comienzan con 6 días al año –contra más de 20 en la mayoria de los países europeos). La mayoría de la población no tiene seguridad social y aunque las cifras del desempleo en México son mejores que las de los países europeos se basan sólo en una encuesta que considera también al trabajo informal como empleo.Los privilegiados en México poco conocen del país y piensan que lo más cercano a la pobreza extrema son las personas que viven drogadas en las calles de las ciudades o los indígenas que piden limosna, por lo que les resulta fácil pensar que es culpa de ellos su situación, Sin embargo, en un país donde 50% de la población vive por debajo de la línea de bienestar y muchos lugares no cuentan con oportunidades mínimas, es peligroso afirmar que sea una plebe envidiosa (parafraseando a la hija de Peña Nieto) la que quiere el cambio. Al menos AMLO se ha enfrentado a la relidad del país y no realizó campaña como Anaya y Meade que sólo visitaron México desde un templete. 
Todo mundo habla de la necesidad de un cambio, pero pocos están dispuestos a ceder algo de sus privilegios pero aunque no lo queramos, si en verdad no queremos una Venezuela, habrá necesidad de ceder. 

Nadie habría esperado esas caras largas delos priistas en su reunión después de la elección. Seguramente le pedirán cuentas a Peña Nieto, pues lo acusan de venderse a cambio de cierta impunidad, pues Anaya, ante las acusaciones en su contra que hizo públicas la Procuraduria, amenazó con designar un fiscal para investigar los escándalos de Peña Nieto: la casa que recibiera de uno de los principales proveedores del estado, la “estafa millonaria” que desvió recursos del estado vía universidades y organismos públicos, los desfalcos multi millonarios de los gobernadores priistas.
Obrador habla de una cuarta transformación del país después de la independencia, la reforma y la revolución. De esta última surgió el PRI que sirvió para limitar el poder de los generales y fundó el México moderno con todas sus instituciones. Ahora el partido de Obrador es tan poderoso como lo fuera el PRI en sus mejores tiempos. Quizás México tiene instituciones relativamente fuertes que impidan que se convierta en una dictadura bolivariana, pero existe el riesgo de que Obrador quiera imponer un sucesor como lo hizo después de su gobierno en la ciudad de México. Obrador es de extracción priista y es probable que decida establecer un régimen similar.
 Sin embargo, ahora con su equipo de transición comienza a anunciar medidas de austeridad: va a desaparecer la poderosa y costosa guardia presidencial que estaba sólo a servicio del presidente, venderá el costoso avión presidencial y reducirá los beneficios de la alta burocracia así como desaparecerá la pensión de los expresidentes. Ofrece también atacar la corrupción, difícil hacerlo cuando la mayoría de su equipo son "chapulines" (saltamontes), pues así se les llama a los políticos que brincan de uno a otro partido según les convenga. No podía llegar al poder sin ellos, pero será difícil acabar la corrupción con todos esos políticos acostumbrados al regimen anterior.

Los partidos aliados de Obrador nunca habrían esperado tal triunfo. El siempre leal y minúsculo partido del trabajo que alguna vez estuvo en riesgo de perder su registro, ahora tendrá más de 50 diputados en la cámara baja asi como también el otro aliado, el derechista PES, pero paradógicamente, este partido que le diera fortaleza a Obrador en los estados del Noroeste del país que habían justificado la derrota de una elección anterior, está a punto de perder su registro. Vendió caro su amor pues nunca habría esperado tal número de diputados, sin embargo, no lo favoreció la votación directa pues no alcanzará el 3% en elecciones federales que requeriría para conservar su registro y si lo pierde además de tener que regresar todos sus recursos al estado, no podrá formar bancada ni recibir diputados de representación proporcional por lo que sus legisladores se tendrán que incorporar a otros partidos. Quizás Diosita sí existe y es gay.
Colonia, Alemania, Julio 6, 2018