Viajes · En español
qué elegancia de la Francia...

A pesar que sus miradas hacen pensar que no se soportan, Angelita y Sarko andan como enamorados reuniéndose en privado y haciendose llamaditas secretas a ver si así logran no sólo salvar a la Unión Europea sino también controlarla desde sus propios reinos que a lo largo de la historia han tenido una relación de amor odio y que, curiosamente, tuvieron un mismo "fundador" ya que el gran creador del reino francés, Carlomagno, tuvo la capital de su imperio en Aquisgrán (Aachen) muy cerca de Colonia. Una visita a Francia permite descubrir las peculiaridades de este pueblo hedonista que ama tanto la bebida y la comida que han bautizado muchas de sus ciudades con nombres de vinos, licores y quesos. Después de recorrer el centro de las primeras ciudades me doy cuenta que no sólo las cadenas hoteleras ACCOR tienen representación a lo largo de todo el país, pues existe otra que posee los mejores edificios en las zonas más centrales de la ciudad pero seguramente será muy exclusiva pues por más que buscamos en internet nunca pudimos hacer una reservación en los Hoteles de Ville. Pero seguro, ante los precios europeos, habría sido imposible cubrir el costo de esos lugares tan exclusivos.
Ya que no pudimos visitar ni Eurodisney ni el parque de diversiones de Asterix, decidimos dirigirnos hacia otro parque temático que se encuentra en el sur en la frontera con España. Es un parque abierto a todo el público pero que principalmente está diseñado para las personas de la tercera edad. Como todo parque, existen infinidad de souvenirs que el visitante puede llevar consigo a casa y todos con la forma de alguno de los personajes del centro. Aquí en lugar de orejitas de Mickey Mouse o un casco de Asterix, se puede uno comprar una mantilla con la imagen de Bernardette o un llaverito de la virgen de Lourdes. Una de las diversiones principales es competir por ver quién es capaz de llenar con avidez la mayor cantidad de botellitas con el agua que sale de una serie de grifos que informan surgen del manantial de la gruta sobre la que se ha construido una gran iglesia en varios niveles. Seguramente la basílica de Guadalupe sigue siendo más popular pues aquí no necesitan un tapete corredizo para que no se acumule la gente frente a la gruta ni a las llaves de agua. Después de ver a pobres ancianitas cargando botellas de hasta 20 litros me cuestiono, así como hay quienes quieren saber cuántos ángeles podrían pararse sobre la cabeza de un alfiler, cuánta agua de Lourdes se puede disolver en agua corriente sin que ésta pierda sus propiedades que desconozco. Eso ahorraría muchas hernias a los viejos que visitan Lourdes pero quizás también reduciría las regalías por la venta de los vitroleros oficiales.
Después de Lourdes, si uno se dirige al norte hacía el corazón de la Provenza se topa con grandes extensiones sembradas de maíz y cuyo cultivo se usa básicamente para forraje. Recuerdo que alguna vez un francés en México me comentó que a él no le gustaba el maíz pues, desde su punto de vista, esa era alimentación para los puercos, yo simplemente le contesté que en México nosotros, a los puercos, les dábamos baguette, lo cuál no está muy alejado de la realidad pues siempre a los puercos se les dan los bolillos duros.
En Aviñón se puede visitar el palacio de los papás que en el siglo XIV sirvió como residencia (fortaleza) a seis de ellos, pues, como se puede observar por la magnitud de la construcción, en ese entonces se llevaban pesado, incluso la residencia de su santidad poseía un canal para lanzar aceite hirviente a los visitantes indeseables, a diferencia de ahora que simplemente se usan cañones de agua y balas de goma a los que protestán por su visita.
El tamaño de la construcción da idea de una gran riqueza pero lamentablemente cuando los papas regresaron a Roma –era de esperarse– cargaron hasta con la pintura de las paredes (como algunos inquilinos que se llevan hasta las bombillas), por lo que sólo queda usar la imaginación para calcular lo que habría escondido en los grandes huecos ocultos en el suelo de la cámara que llaman del tesoro a la que sólo su santidad y su administrador, el camariere, tenían acceso. Me imagino que quizás como los faraones romanos habrán hecho asesinar a los constructores de esas cámaras secretas.
Después de Lourdes, si uno se dirige al norte hacía el corazón de la Provenza se topa con grandes extensiones sembradas de maíz y cuyo cultivo se usa básicamente para forraje. Recuerdo que alguna vez un francés en México me comentó que a él no le gustaba el maíz pues, desde su punto de vista, esa era alimentación para los puercos, yo simplemente le contesté que en México nosotros, a los puercos, les dábamos baguette, lo cuál no está muy alejado de la realidad pues siempre a los puercos se les dan los bolillos duros.
En Aviñón se puede visitar el palacio de los papás que en el siglo XIV sirvió como residencia (fortaleza) a seis de ellos, pues, como se puede observar por la magnitud de la construcción, en ese entonces se llevaban pesado, incluso la residencia de su santidad poseía un canal para lanzar aceite hirviente a los visitantes indeseables, a diferencia de ahora que simplemente se usan cañones de agua y balas de goma a los que protestán por su visita.
El tamaño de la construcción da idea de una gran riqueza pero lamentablemente cuando los papas regresaron a Roma –era de esperarse– cargaron hasta con la pintura de las paredes (como algunos inquilinos que se llevan hasta las bombillas), por lo que sólo queda usar la imaginación para calcular lo que habría escondido en los grandes huecos ocultos en el suelo de la cámara que llaman del tesoro a la que sólo su santidad y su administrador, el camariere, tenían acceso. Me imagino que quizás como los faraones romanos habrán hecho asesinar a los constructores de esas cámaras secretas.