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Por el camino de SWAB [1]

Fotografía de Por el camino de SWAB [1]

 Por el camino de SWAB[1]

Estoy confinado al lugar común del gusano que se arrastra ondulante a través de las entrañas de Barcelona. Entre el esqueleto de tubos se distribuyen seres que ocultan nariz y boca. Todavía no han aprendido a comunicarse con los ojos por lo que van absortos en su propia telaraña que los devora hacia lugares más profundos. Algunos transitan por fantasías, historias o simplemente matan el tiempo cuando lo que mata es el tiempo. 

El gusano avanza, se detiene. Una y otra vez, traga y escupe.

Un joven de piel oscura, micrófono en mano, recorre esa columna vertebral y, antes de emitir cualquier sonido, reconoce a la distancia el polo rojo de una célula del sistema inmunológico del gusano por lo que no le queda más que callar.


No todos los seres se conjugan en los círculos inferiores, algunos surgen, suben escaleras eléctricas que rápidamente los transportan a las partes altas. Otros nunca han conocido los niveles inferiores de ese mundo. Son los artistas, los coleccionistas, los galeristas. Se han reunido sobre el Monte de los Judíos a juzgar la vida, sólo ellos saben distinguir el valor efímero de un pan tostado en descomposición. Su sensibilidad los eleva por arriba de ese vulgo apretado que viene apenas a descubrir que el modernismo pasó hace más de un siglo, los contemporáneos ya están decrépitos, las vanguardias quedaron atrás y que lo dadá ya está gagá. Ahora son ellos quienes dictan el arte.



Fotografía del archivo de Deutschlango

No encuentro ningún carrer dedicado a Aristóteles en ese damero que se recorre pisando flores en un desesperante zigzag. Termina el ensanche y me convierto en lo que soy: un turista más en las Ramblas que llega al mercado de la Boquería para sentarse al fondo en una mesa larga y comer paella.  Pero aún así estoy en la mesa de los Viaipís de esta feria del mundo del arte: los que gastan y los que organizan.

Una madrileña de una agradable fanfarronería, nos muestra desfachatada una fotografía del tapiz que ha comprado por unos pocos miles de euros, luego nos cuenta del video que sumará a su colección. Lo recuerdo bien: como en pantalla de móvil, barras de colores transformándose todo el tiempo en un código que no atino a descifrar. Al fondo descubro que las mueven piernas a lo largo de un anden nórdico.

Entre vino y mejillones, le cuestionó si va a colgar la pantalla en algún muro de su casa tal como lo presentó el artista. No. Sólo se lleva un pendrive. Así podrá almacenarlo más fácilmente en su colección. Me trae a la mente la pregunta de si un árbol cae en el bosque y no hay nadie alrededor para escucharlo, ¿hace ruido? y reflexiono que si al cruzar las Ramblas, alguien le arrebatara su bolso, ¿perdería su inversión? No. La protege su certificado de autenticidad.

 

SWAB no se trata, como Arco, de una feria en la que la esposa de algún potentado pueda llegar a comprar como en supermercado. Es algo más íntimo donde no sólo el impacto visual cuenta. El arte también nos habla de las obsesiones de quien quiere desgastar un fósil a fuerza de plasmarlo treinta mil veces sobre tarjetas que luego agrupa en dispositivos calibrados a las diferentes medidas de su cuerpo. El brutalismo nos aplasta como piezas de cemento informe o placas de acero que para moverlas requeriríamos una grúa, las cuales muestran un réquiem a la tauromaquia donde la emoción no consiste en la muerte del toro sino del torero. 


Al principio me chocó. Sólo un montón de toallas dobladas sostenidas entre dos manos. Demasiado simple y cotidiano.

Más tarde, mientras converso con la galerista, descubro los detalles de lo que parecía un fondo blanco. Compiten muchas texturas, las telas desgastadas, el fondo, la piel. 

Al día siguiente la contemplo de nuevo y me evoca una metáfora de la diversidad.


Fotografía del archivo de Deutschlango


 

Al final me retiro confundido. No logro dilucidar si algo más que la membresía agrupa todas esas obras; si el arte sin manifiesto no es arte; pero a fin de cuentas es el tiempo de los jóvenes, a ellos les toca responder esas preguntas. A ellos o a sus galeristas.


Cerca de la Diagonal dos puertas con grandes pegas despiertan mi curiosidad: la libertad de Nueva York y la patria de París con intervenciones de grafiteros y otras pegas más pequeñas que nos muestran trasgresiones gratuitas de muchos otros creadores. 


Fotografía del archivo de Deutschlango

 

 



[1] SWAB Barcelona Art Fair 7-10 Oct 2021   https://swab.es