Viajes · En español

LGBTTTIA

Una amiga L me invitó a una fiesta.
–Seguramente habrá muchos G, pues es un cumpleaños de un chavo B –me aseguró con ese tono de seguridad que caracteriza a las mujeres liberadas.
No estaba muy convencido pues más bien me imaginaba que iba a resultar como la fantasía erótica de un B rodeado de puras L. Nuestra llegada resultó pintoresca pues nos encontramos a tres emperifolladas T que, no pudiendo resistir el embrujo de un espejo de techo a piso, estaban dando los últimos retoques a su maquille. Comenzamos a bromear, pues creíamos que íbamos todos a la misma fiesta pero a la hora de oprimir los botones del ascensor, el dedo de uña prolongada se posó sobre un número menor al nuestro.
–Si está aburrida su fiesta, nos vienen a saludar –me coqueteó una de ellas –estamos celebrando la operación de una chica T, así que la fiesta va para largo –me aseguraron.
El chavo B me recibió bastante frío –siempre me a parecido que los B son G de closet–, en cambio, saludó con tanta efusividad a mi amiga L, que calculé que  en algún momento me podría escapar a la fiesta de las T sin que mi amiga me echara de menos pues de un vistazo me pude dar cuenta, como imaginaba, que la mayoría serían chicas L. Recuperé el interés en la fiesta cuando mi radar descubrío en un rincón a un chico bastante mono con aire de timidez. Mi especialidad, me dije. Era bajito pero macizo, algo así como Pablo Mármol. Siendo parte de los pocos G, sería fácil un buen pretexto para el ligue.
Nada más traspasé el umbral, buscando una buena luz que me hiciera lucir, le clavé la mirada pero ni pareció percatarse de ello. Terminé de scanear todo el lugar y me dirigí a la zona de bebidas donde descubrí a un chavo G que ya conocía de otra fiesta del grupo de las mismas amigas L que ahora se saludaban de manazo en la espalda. Nos dedicamos a recortar a todos los que había por allí. Le señalé a Pablo Marmol pero en esos momentos dude si sería realmente un G o quizás sería una L o más bien T.
–¿Con quién está bailando? – me preguntó el otro chavo G.
–Con una chica
–Entonces seguro es L.
Me decepcionó un poco que la lógica fuera tan contundente.
–Bueno, pero entonces es más bien T, ¿no?
–No sé. Realmente no lo conozco pero alguien me comento que era I, pues a veces prefiere andar como L pero otras anda como G aunque, otros afirman que realmente no existe nadie realmente I ni B; yo digo, al contrario, que todos tenemos un poco de I y de B.
–¿Pero qué me dices del chavo de la fiesta? Él afirma que es B, aunque para mí esos son G de closet.
–Pues  por lo que he sabido, ni G, ni B, más bien es A.
–¿A? mi amiga afirma que le gustan las fiestas F y S&M.
_no sé. Mejor vamos a bailar, ¿no?