Viajes · En español

ich darf endlich Auto fahren. La licencia de conducir alemana.

Cuando Dios dice a fregar del cielo caen estropajos

La mudanza de nuestra cotidianidad es una oportunidad para descubrir, a fuerza de encantos y desencantos –como si de nada hubiera servido la vacacional exposición al extranjero–, que las minucias –de las que disfrutábamos en nuestra patria casi sin notarlo–, nos enfrentan a que la otredad existe y la tolerancia es una necesidad.
Por ejemplo, la compra de los billetes de transporte, aunque bien explicada y documentada, requiere una maestría en geografía de la región (estoy en zona A? B? C?,   ¿me desplazo a cuál?), conocimiento de tarifas (Kurzstrecke?, Langestrecke?) así como la operación informática de diversos tipo de despachadores automáticos de boletos. Otras actividades aparentemente más simples y, por lo tanto no explicadas en ningún lado, como fregar el piso se requieren de nuevos conocimientos.

Ya estaba en mi nuevo apartamento en Alemania y al día siguiente llegaría la mudanza así que había que aprovechar para una limpieza general. No conocía la zona, pero la búsqueda de un supermercado sería la oportunidad adecuada para descubrir el "Neustadt", mi nueva colonia en Colonia. Tras un recorrido sistemático de los alrededores encontré el "REWE". Todavía no me sentía afianzado en mis conocimientos del idioma por lo que preferí recorrer todos los pasillos para ir familiarizandome con el lugar que seguramente se convertiría en mi "tienda de la esquina". Frutas, verduras, lácteos, carnes frías, pollo, pavo, vinos, cervezas, cervezas, más cervezas, botanas, latas, medicinas, artículos de limpieza pero nada de mechudos. No me quedaba de otra, tendría que preguntarle a algún dependiente. Intenté armar la frase en mi cabeza pero me faltaba lo más importante: ¿cómo se dice mechudo en alemán? Saque mi diccionario universal de bolsillo Langenscheidt Español-Aleman, Deutsch-Spanisch del que me había armado antes de salir. ... J, K, L, M, mecenas, mecer, mecha, mechero, medalla. ¿Dónde estaba mechudo?... ok, bueno, quizás bajo trapeador... R, S, T, tranvía, trapecio, trapo, traquea.. Tampoco trapeador !!! y ¿ahora? Pues resulta que el diccionario es español de España (castellano para precisar) -Alemán, ¿Y cómo se dirá trapeador en la madre patria? Bueno, finalmente resulta que en España es fregona y en alemán Wischmopp.

Maldita la decidía!!!

Después que calculamos que sería un desperdicio estar pagando la renta de un departamento para correr el riesgo de una estancia de hasta 6 meses en prisión por conducir sin licencia en Alemania, o tener que cubrir una multa de hasta 180 días de salario, decidimos mantener el auto estacionado hasta que cubriéramos con este requisito.
Parafraseando a Rocío Dúrcal, la decidía fue más fuerte que el amor. Así se nos fueron meses hasta que un día el auto no estaba más en su lugar.
¿Ahora qué?
Nos dijimos: estamos en Alemania, aquí no se roban los autos (al menos no tan frecuentemente como en México) así que habría que descubrir a dónde había ido a parar.
Pero, ¿dónde?, un auto no es algo que se pierda tan fácilmente.
Resulta que durante las mudanzas se solicita a la policía un permiso que prohibe el estacionamiento frente al inmueble (así se ahorran cubetas y propinas a viene-viene). Bueno, pues después de llamar al corralón, soportar los chistes del empleado que bromeaba que el auto iba camino a Polonia y luego de cubrir €200.00 (130 de la grúa y 67 de multa, para que no se quejen en México de que la grúa es más cara que la multa) descubrimos que un auto estacionado se estaba volviendo más caro que un auto en movimiento. 

 Alemania es uno de los países más estrictos para la obtención del permiso de conducir pues incluso es el único que no tiene límite de velocidad en algunas de sus autopistas. Uno de los más estrictos y costosos pues todo el trámite se realiza a través de las escuelas de manejo y de la TÜV, todos con sus consabidos cargos en euros, además de la tajada para el gobierno de Angelita Merkel. A diferencia de Bélgica, Suiza, Austria y seguramente muchos más, la única práctica que puede tener un aprendiz de conductor (o de las reglas como yo) es con un instructor en un auto con doble juego de pedales (para que el instructor pueda frenar o acelerar si se requiere, lo que resulta muy extraño pues un par de ocasiones el instructor me sorprendió con el accionamiento de su freno para demostrarme que el seguía manteniendo el poder y que había que aplicar la prioridad a la derecha. 

En fin que comenzamos con lo más simple de los trámites: la traducción de la licencia mexicana que al menos exime de las horas de clase de manejo obligatorias que a €29.00 (más de 400 pesos por hora !!!), representa un ahorro, luego el curso de primeros auxilios que realmente sólo sirvió para tener nuevos chistes respecto a la peculiar pronunciación del inglés del instructor. Allí mismo se hace la prueba de la vista que me hizo darme cuenta que eso de que veinte años no es nada es sólo un tango...

Ahora sí, lo complicado: la prueba teórica y la practica... Para quien ha crecido en este país, muchas de las reglas resultarán familiares pero yo, como un marciano que hubiera aterrizado en un planeta desconocido, nunca había visto alguien con una cinta amarilla con tres puntos negros en el brazo (Nunca, nunca antes lo había visto en la realidad y curiosamente hoy lo vi, ¿o será verdad que no vemos lo que desconocemos?) y sólo me resultaban curiosos los simpáticos letreros con un signo de admiración.

Tenía que reaprender que no es el vehículo más grande y pesado  quien tiene prioridad sino que los peatones son los reyes de la calle (ya ven, en Alemania todo es al revés que en México). Que no hay que considerar lo impredecible, sino sólo predecible. Que se le deben de hacer caso a los policías en lugar de huir de ellos. Que aún por la noche cuando se ha bebido, es más seguro tomar el transporte público que conducir a casa y que los semáforos, aún por la noche, se deben de respetar. Que la licencia de conducir es más que un simple trámite. Que uno puedo ser castigado por no prestar ayuda en un accidente a diferencia de México donde uno es implicado si anda siquiera por allí cerca.

Mi primer impulso fue estudiar orgullosamente el cuestionario para la prueba teórica en alemán. Ups, después de las primeras preguntas desistí pues implicaba triple grado de dificultad: aprender la regla en un vocabulario totalmente nuevo con preguntas redactadas de todas las formas posibles (el alemán escrito tiene una regla básica: para qué escribirlo simple si se puede hacer complicado). Cambie al inglés y resultó peor. La imprecisa traducción hacía muchas de las preguntas todavía más ilógicas, así que regrese a estudiar en alemán. No sólo se aprenden las reglas de conducción, sino entre otras cosas las formulas para conocer la distancia que se recorre en caso de un frenado de emergencia, las maniobras en caso de un piso congelado, el tiempo que permanece el alcohol en la sangre, las consecuencias de nuestra conducción y que los viejitos alemanes tienden a quedarse detenidos en las zebras, dar la vuelta de improviso o simplemente perder el sentido de la orientación.

Bueno, ya aprobado mi examen teórico dediqué unas horas de práctica dónde aprendí que antes de girar el volante, uno tiene que voltear notoriamente la cabeza, que en los cruces con prioridad a la derecha hay que mostrar claramente que uno se prepara a frenar en caso de que venga un vehículo, que en las zonas de juego de niños no se debe no siquiera colocar el pie sobre el acelerador, así que si el vehículo está mal carburado más vale ni acercarse por allí.

Ahora sí, listo o no, el examen práctico... cita:  8:15 am a 60 minutos en bicicleta.

Noche anterior: 90 min de yoga para relajación y evitar dolores de espalda
6:40 suena el despertador
6:45 decido que no puedo tomarme los consabidos 15 minutos extras
6:50 duchazo
7:20 café, yogurt
7:25 llamo un taxi pues no puedo correr el riesgo de llegar tarde
7:30 dejo mi café a medias y subo en le taxi rumbo a la TÜV
7:45 pienso que llegué demasiado temprano así que saco mi libro
8.05 llega el instructor de la escuela de manejo y me pregunta si estoy listo
8:10 me presenta al ingeniero diplomado sr. tal por cual. Un señor mayor de aspecto muy serio y muy formal que porta un sombrero y un grueso abrigo
8:15 comenzamos la prueba... y el ingenriero diplomado se sube al auto sin quitarse ni el sombrero ni el grueso abrigo.

Voy recibiendo las instrucciones: en la esquina vuelta a la derecha (girar la cabeza, luego espejos, marcar direccional, no quitar ambas manos del volante, girar), siga adelante (es zona de 50 o de 30 km/h), tome la autopista (80, 100 ó 130 km/h), salga adelante, estacionese, siga, así, instrucciones simples y ningún comentario por unos 20 minutos hasta que regresamos a las instalaciones de la TÜV. El ingeniero me informa que hice una vuelta incorrecta y textualmente me dice que casi se hace en los pantalones, que tenga más cuidado y que he aprobado la prueba... uffffffffffff...

Voy a la oficina de licencias con el comprobante del examen aprobado e inmediatamente me entregan mi licencia, la guardo en mi cartera y me monto en mi bicicleta...