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El palacio de Bengaluru

Fotografía de El palacio de Bengaluru

29 de septiembre 2023

El palacio de Bengaluru



Fotografía del archivo de Deutschlango


Camino a lo largo de un gran muro, al menos la mayor parte de los tramos la banqueta resulta transitable. En algunos puntos se encuentra quebrada, en otros llena de basura pero no resulta tan terrible bajar al arroyo pues en este día de huelga, por única vez en la ciudad totalmente tomada por los vehículos, no hay tanto tráfico. Sin fijarme mucho, había puesto como destino del uber el palacio de Bengaluru y he terminado en una parada de autobuses sobre una avenida casi vacia. Había visto una entrada así que no me preocupé imaginando que por allí podría accesar al palacio. El guardia no me entiende y sólo señala que siga adelante y termino en una conferencia sobre demolición; allí una chica me explica que tengo que salir y rodear el lugar para llegar a mi destino. El Google-maps señala 30 minutos de caminata. No me parece tan mal y sigo, pero compruebo que como en México, tarda más en actualizarse los mapas de la aplicación en que haya cambios, y donde debería girar, se encuentra cerrado, afortunadamente la aplicación me marca que puedo seguir aunque ahora el camino se alarga otros minutos. A mi paso me topo con un cementerio musulmán con una colorida mezquita. En esa ciudad, cde manera similar a todo el país, los población de esta religión no sobrepasa el 15%. Por eso a Modi, el actual primer ministro del partido nacionalista BJP, no le importa pasar sobre sus derechos con tal de ganarse  el apoyo de la mayoría hindú. Así que ha emitido leyes discriminatorias contra esta minoría lo que le han granjeado la mayor popularidad del mundo ­–según sus propios números­–, antes de ya-saben-quien. 

A pesar de la huelga, ya van dos conductores de tuktuk que se han detenido a ofrecerme sus servicios pero prefiero seguir andando que negociar contra sus precios inflados que de todas formas resultan bajos. Cuando me topo con un paso a desnivel que ya no me atrevo a caminar, finalmente acepto que uno me lleve.

El edifico que más parece la escuela de Harry Potter que un palacio oriental había pertenecido a un rico británico que lo vendió para que el maharajá se trasladara de su palacio oriental de Mysore a esa construcción con ventanas neogóticas y patios victorianos, y hasta cuenta con un patio con decoración de mosaicos españoles regalo del depuesto Alfonso XIII cuando huyo de Franco y sus tropas para refugiarse en ese lugar.

Entre bancos hechos con patas de elefante y floreros de sus trompas, exponen las fotografías de los rebaños de esos explotados animales. Finalmente los gobernantes del rico reino de Mysore, siempre sostenidos por los ingleses en contra de sus enemigos, durante la independencia de la India, cambiarían su trono por un cacicazgo político pues serían los gobernadores de ese estado. Resulta curioso que a pesar del nacionalismo del país y la explotación que sufrieron, sigan teniendo un cierto tipo de admiración por los británicos y la estatua de la emperatriz de la India siga decorando uno de sus parque sin que nadie se cuestione el trasladarla fuera de allí


Fotografía del archivo de Deutschlango