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de la lengua de los alemanes

Fotografía de de la lengua de los alemanes
de la lengua de los alemanes

Fotografía del archivo de Deutschlango
Catedral de Colonia
si comparamos las posibilidades del idioma alemán contra las del español, de una manera simplista se podría afirmar que para los germanos el tiempo posee solamente tres dimensiones mientras en el español tiene una riqueza que incluso supera a la mayoría de las lenguas latinas. 

En Alemania uno acuerda a qué horas llegará, no llegas a tiempo y entonces te disculpas pues no llegaste a la hora acordada. 

En los países hispanohablantes, en cambio, que llegues no o no a tiempo depende de causas ajenas; en este caso, que llegaras a tiempo habría sido posible, pues hasta ahora el tren siempre había llegado a la hora, pero el día en cuestión el tren hubo llegado retrasado y causo que no llegases a punto para haber conectado con el tranvía. Llamas y avisas que estarás llegando unos cinco minutos tarde pero deberías haber calculado que la razón que el tren haya llegado retrasado es que ese día llegaba un mandatario extranjero. Finalmente vas llegando treinta minutos después de la hora pero, a fin de cuentas a ti te tocara todavía esperar pues tu interlocutor habrá de llegar todavía cinco minutos después de ti.

En Latinoamérica suceden siempre tantos imponderables que por eso es necesario precisarlos correctamente en el tiempo.

Fotografía del archivo de Deutschlango
Interior Catedral de Colonia
El inglés es una lengua tan dinámica que fácilmente adopta prácticamente sin cambio alguno palabras de otros idiomas: así las diéresis, los dos puntos que se ponen sobre algunas letras (en español solamente sobre la u para hacerla sonora en ciertas combinaciones de letras), se llama Umlaut tal cual como en el alemán. Otra palabra que han adoptado y que muchos toman como ejemplo para retratar un aspecto de la cultura alemana es el "Schadenfreude". Este término se forma de dos palabras: Freude que significa alegría y Schaden perjuicio, daño. Es así que esta palabra designa la alegría que se siente ante la desgracia de otros. A partir de este término, muchos tratan de asegurar que esta sería una característica de la idiosincracia alemana: la alegría ante la desgracias ajena. Sería como se preguntaba alguna vez un brasileño, que si no existe un término para designar un concepto, como por ejemplo, una emoción, significaría eso que esa emoción, para los hablantes de ese idioma, no existe. Así, por ejemplo, la  saudade brasileña (que por cierto, la palabra saudade con el mismo significado pero mucho menor frecuencia de uso existe en el español) algunos se atreven a afirmar que es un sentimiento eminentemente asociado a la nostalgia brasileña.

Fotografía del archivo de Deutschlango
En fin, que aunque no existía en otros idiomas la palabra Schadenfreude, más bien significaría que no se atreven a asumir ese sentimiento pues fácilmente la palabra se incorporó al inglés y, según wikipedia, se han acuñado aglutinaciones similares en otras lenguas que lo permiten como el sueco, el danés y el noruego. En español creo que somos un poco más hipócritas para aceptar tan fácilmente un término como ese.

Esta capacidad del alemán para crear nuevos términos a partir de palabras sencillas ofrece una riqueza que resulta hasta divertida, pues leyendo sobre un caso de infidelidad me topé con un par de palabras verdaderamente descriptivas que son: Seitensprung y fremdgehen. La primera se forma de dos palabras: Seite, lado y Sprung, brinco, salto. Es así que el "salto de lado" designa a la "escapada" durante una infidelidad. Fremdgehen, de fremd, extranjero, forastero, ajeno y gehen ir da como resultado un verbo que significa ir con el extraño, es decir, ser infiel.

Fotografía del archivo de Deutschlango
Esta capacidad del idioma alemán le ofrece una riqueza que ha permitido a sus filósofos y economistas acuñar infinidad de nuevos términos para el enriquecimiento de estas ciencias.