Viajes · En español
Colonia para principiantes

Aunque ya han pasado casi 66 años desde la capitulación alemana, la sombra de la última guerra mundial mantiene todavía su presencia en muchos países de Europa. De los que he visitado, no me ha parecido que en ninguno este tan fuertemente presente como en Alemania.
Cuando salgo de mi casa puedo ver que en el edificio de junto existen en el suelo algo que brilla, son como cuatro placas doradas con sendos textos. En el bar de la esquina también existen hay una que ya está un poco opaca. Incluso en en la banqueta de la iglesia dominica hay uno. Frente a mi apartamento no hay todavía ninguna. No sé qué sentiría si hubiera alguna. He pensado en ello y de alguna manera me perturba. Si uno se fija en el suelo de Colonia aquí y allá saltan estás pequeñas señales. Nosotros vivimos cerca de la Sinagoga de la ciudad que existe desde finos del siglo XIX y en sus alrededores he contado hasta 8 placas. muchas con los mismos nombres de familia. Las he encontrado también en Berlín y he leído que ya existen en otras ciudades fuera de Alemania. Se llaman Stolperstein y como muchas de las palabras alemanas es la combinación de dos términos: el primero Steine, pierdra y el segundo, el verbo stolpern, tropezar. El diccionario la traduce como cortapisas: obstáculo, dificultad. En realidad son bloques cúbicos de diez centímetros que a una iniciativa del artista Gunther Denmig y financiados de manera privada se han instalado en las banquetas frente a los edificios donde vivieron víctimas del Nacional Socialismo.Cada uno, después de la leyenda: HIER WOHNTE (aquí vivió) o similar, tienen el nombre de una persona, su fecha de nacimiento, a dónde fue deportada y su destino. Muchos nombren provienen de los registros que mantuvo la organización nazi, a otros, simplemente se las da por muertos. Las víctimas registradas incluyen judíos, gitanos, homosexuales y enemigos políticos. Cuesta trabajo no pensar en ello cada vez que se llega a un nuevo lugar pero también pienso en cuántas víctimas recientes ni siquiera poseen un nombre. Cuántos mexicanos, centroamericanos, palestinos, iraquís, afganos, camboyanos, etc., etc. muertos en los últimos años, en los últimos meses, hasta en el último día no alcanzan ni siquiera un nombre en un registro, apenas –y no siempre– si acaso pasan a formar parte de una estadística.
