Viajes · En español
Apenas brilló la lentejuela

En Alemania, las parejas del mismo sexo no pueden casarse. Desde 2011, existe el registro de parejas pero los derechos no son los mismos. No sólo la adopción no es posible sino que, aunque legalmente los conviventes tienen la obligación de apoyarse entre sí en caso de enfermedad o desempleo, no pueden unir sus ingresos en una sola declaración de impuestos lo que puede significar una diferencia significativa, especialmente si uno de los miembros de la pareja tiene hijos. Alemania está gobernada por un grupo conservador (CDU) que se opone a muchos avances, por ejemplo, la ministra de la familia quiere establecer una ley que prohiba a partir de cierta hora la salida de menores de edad lugares donde vendan alcohol si no van acompañados de un adulto (entonces, por ejemplo, no podrían asistir solos a la opera donde en el intermedio se vende alcohol) y en lugar de abrir más guarderías, busca apoyar económicamente a las mujeres para que permanezcan en el hogar los tres primeros años de sus hijos.
"Ja, ich will", fue la consiga ayer. Todos los carros alegóricos y pancartas repetían esta sencilla frase que significa: yo si quiero, y hacía precisamente referencia a "yo si quiero los mismos derechos".
Ayer, bajo una intermitente lluvia se celebró el desfile del CSD, Christopher Street Day, por la referencia a los disturbios en la calle del mismo nombre en Nueva York que se considera como el inicio de la lucha por los derechos de los homosexuales en el mundo, aunque en Alemania, ya a finales del siglo XIX, el científico Magnus Hischfeld había fundado el "Wissenchaftliche-humanitare Kommitee" y pugnaba científicamente por los derechos de las parejas del mismo sexo.
Alemania es un país donde los grupos leather de México parecen más una reunión de modas que verdaderamente sadomasoquistas. El grupo de los Pet-Players, como indica en su sitio web (http://www.pets-de.org/wasistpetplay.htm): "pet-play" significa que personas toman el lugar de animales junto con su lenguaje corporal y su comportamiento. Como regla general se usan también juguetes relacionados como la correa para los perros o el freno para los ponnies. Como contraparte también existe un "dueño", una persona que juega con la bestia. Las motivaciones son variadas e individuales. Algunos lo disfrutan para librarse de los roles de la vida cotidiana, por ejemplo, como animales pueden moverse más libremente que como seres humanos y frecuentemente existe componentes eróticos en el juego, pero al final se respecta como una decisión individual que no afecta a la sociedad.

