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Agua, viento, tierra y fuego

Agua, viento, tierra y fuego
Este año la
primavera no se despediría con la eyaculación habitual de polen que, como un
polvo dorado, había cubierto la ciudad. La lluvia celosa la
arrastró hacia las alcantarillas. Todos ansiabamos su rostro descarado
pero el sol apenas nos ofrecía una sonrisa recatada.
A diferencia de
mi país natal donde lo único que hay que considerar es que en verano llueve y
en invierno, por las mañanas y las noches, hace frío, en Alemania no se puede salir
a la calle sin consultar la predicción meteorológica. En México los días pueden
comenzar fríos y poco a poco el sol va calentando hasta el ocaso, por lo que
con soportar el frío matinal es suficiente.
En cambio, en Europa el patrón de temperatura no depende del astro. Puede
resultar que la temperatura matinal sea más elevada que a mediodía. Por ello he
desarrollado mi propio sistema: cada rango de cinco grados representa un a capa
más o menos de ropa. Dos semanas previas a mi viaje a Islandia, comencé a
consultar el comportamiento del tiempo en su capital. La temperaturas oscilaba entre
5 y 15º, por lo que, ¡oh iluso! imaginé que podría sobrevivir con apenas una
par de suéteres y una chamarra para la lluvia.
Un atardecer interminable
nos recibío en el aeropuerto de Keflavik. Entre los stands de Herz, Avis, y
demás compañías de renta de autos, no localizabamos la nuestra; en la oficina
de turismo nos indicaron: debe haber alguien por allí con un letrero. Localizamos
al chico que junto con otros tres turistas nos llevaría al garage de su empresa.
Inmediatamente pisamos la calle, el gélido viento me abofeteó el rostro.
Recibimos un toyota de una década
atrás que bien podría haber rodeado el planeta al menos unas 5 veces. Nuestra única
consideración respecto al siguiente arrendatario sería retornarlo con
combustible suficiente para alcanzar la más cercana estación de servicio. Mientras
dejábamos el estacionamiento rumbo a la estación de gasolina, vimos con pesar
como los alemanes que habían recibido una camioneta apenas antes que nosotros
regresaban con su vehículo echando humo.
Aunque sin fe,
me persigne pues nos esperaba un recorrido de más de 1,500 km. Ajustamos el GPS
y comenzamos el recorrido rumbo a Reykjavik (ojo que ahora lo puedo escribir
sin error). Poco sabíamos del país de Bjork que una crisis lo había llevado
apenas unos atrás a la bancarrota cuando sus tres pincipales bancos se
declararon en quiebra la misma semana. Uno de sus volcanes habían colocado la nación en los
titulares del mundo pues el espacio aereo europeo estuvo bloqueado por su humo
por muchos días generando odiseicas historias de personas retornando por cualquier medio a casa. A la una de la mañana el sol se ocultó unos momentos tras
el horizonte para no tardar en volver a mostrarse sin que se hubiera oscurecido
Aún con la
crisis seguía siendo un país costoso –una cama en el albergue sin sábanas costaba
unas 3,700 coronas, es decir unos 25 euros, más de 400 devaluados pesos. Así
que tendríamos que acampar y confiar en nuestras artes culinarias. Después
nuestra primera compra en un supermercado Islandés descifrando no tan bien los
nombres de los productos pues terminamos con dos barras de un pan de gengibre
que a regañadientes terminamos tras 10 días, ¡sorpresa!, la llave del auto no abría
la puerta. Quizás por eso el nombre tan poco comercial de la empresa de renta:
SAD cars, autos tristes. Afortunadamente Islandia es un país tan seguro y tan
remoto que, ante la ofertade la compañía de cambiarnos por un automóvil que parecía en peor estado, nuestro
auto permaneció abierto todo el tiempo sin malas sorpresas. Islandia es un país
donde no sólo hay que seguir la predicción meteorológica sino también las
alertas volcánicas, donde aparecen islas y desaparecen pueblos completos. No
por algo, Julio Verne, escogio el país como punto de partida para su viaje al
centro de la tierra.
La primera
visita: la grieta (falla como dicen los geólogos) que divide Eurasia de América.
Allí, hace más de 1000 años, los primeros colonizadores de origen noruego
fundaron el primer parlamento del mundo.
Una carretera de
1,330 km rodea la totalida de la isla (la ruta 1 que en general cuenta con un
solo carril en cada dirección y no todo el camino está asfaltada) nos ofrecío
un tour hacia el comienzo de los tiempos, a los elementos primigenios que compiten
entre ellos: agua, viento, tierra y fuego: cascadas, lagos, montañas, geysers que
arrojan su agua al cielo. La energía eléctrica en Islandia se produce gracias a
toda la energía acumulada en sus subsuelo y el agua caliente se usa para
alimentar piscinas donde turistas y locales se cocinan como pollos.
Parecía que cada
diez kilómetros el paisaje cambiaba completamente, cuando la
vegetación comenzaba a ser constante nos topábamos con un inmenso campo de lava
que había barrido con todo vestigio de vida y que luego, por efecto del viento
se transformaba en un gran valle de arena, en alguna partes, un musgo que
parecia que se caminaba sobre una esponja sobrevivía sobre las rocas, pero eso sí, por todas partes, cabras, cabritas, cabrones. En Junio
apenas comenzaba la temporada turística por lo que nos veíamos recorriendo
cientos de kilómetros sin sentir que hubiera un alma a la redonda, pero por
todas partes había cobertura de telefonía celular y GPS. Todo señalizado y
el bandalismo es casi nulo, por lo que todos los letreros se pueden leer sin problema. Aunque las condiciones extremas no han cambiado, ya
pasó el tiempo en que solamente sus ovejas garantizarían la supervivencia en
invierno de los primeros colonizadores y las casas se construían con la madera
que regalaba el mar (en Islandia no hay bosques) y como aislamiento en sus
tejados se cubren de musgo (turf houses).
Como lugar común,
los caballos islandeses despliegan sus crines al viento, parecieran más un
animal de lujo que se lleva cada semana al peluquero que un superviviete del
frío. Cual pingüinos voladores, los fotogénicos frailecillos (puffins en
inglés) ofrecen su carne como delikatessen en los restaurantes islándeses,
junto con la de ballena, langosta y carne de tiburón que se ha dejado envejecer
por 6 meses y sabe como una esponja impregnada de amoniaco.
No se necesita
ser demasiado imprudente para, por error, acercarse demasiado a los campos donde
anidan los charranes árticos, un ave mediana de muy mal talante que no duda en
atacar a los que considera agresores, por lo que nos persiguieron tratando de
picarnos la cabeza. Ballenas, delfines, focas y muchas, muchas ovejas son
algunos de los animales que se puden observar en Islandia, un país de gente
amable y solidaria. Aunque cubrimos los puntos que queríamos visitar, nos quedaron nuevos pendientes: caminar por un glaciar, hacer kajak, rafting, y ¿por qué no? volver en invierno a buscar auroras boreales.
La corte de Colonia hace unas semanas ha declarado la circuncisión realizada bajo razones puramente religiosas como punible por el derecho del menor a no sufrir lesiones. Los colectivos judíos se han declarado totalmente en contra pues eso haría su permanencia en Colonia imposible debido a que en la religión judía es parte de un precepto, pues según la Biblia, marca el pacto entre Abraham y su dios, a diferencia del Islam donde se práctica ampliamente pero más por tradición que como precepto.
Una amiga, que ni es judia ni practica el islam, me comentó su deseo de practicar por razones profilácticas la circuncisión a su hijo. Yo le expresé mi renuencia pues consideraba que con el avance de la medicina, ya no es necesaria para la salud del niño, a diferencia, por ejemplo de la recomendación de la OMS de practicarla en Africa para reducir el riesgo de infecciones y la propagación del sida. El hermano de ella había sufrido fimosis, es decir, de un prepucio muy estrecho lo que cuando llegó a la pubertad le impedía tener erecciones sin dolor y por lo tanto tuvo que ser circuncidado a edad madura lo que provocó que durante semanas sufriera el proceso de cicatrización. El 2% de los adolescentes padecen de fimosis pero, la Academia Americana de Pediatría en su declaración de 1999 no recomendaba la circuncisión neonatal de rutina. Es exagerado comparar la circuncisión con la ablación, pero existen casos en los que el himen de la mujer puede ser impenetrable durante el coito, o también casos en que no cuente con orificios naturales para el drenado de la menstruación y no por ello se práctica por razones profilácticas la eliminación del himen en las recién nacidas.
¿Por qué practicar una operación en el niño que tiene, como toda intervención, riesgos? Entre los riesgos de la circuncisión se encuentran hinchazones, y edemas, infecciones, mala cicatrización, reacciones alérgicas, problemas si se usa anestesia. Alguna vez leí el caso de un niño que por incorrecta circuncisión tuvo que ser resignado sexualmente, y en la adolescencia quiso ser varón de nuevo (se trataba del primer caso de un ser humano que sufriera dos operaciones de resignación de sexo en su vida), pero eso, como diría la nana Goya, es otra historia.
En fin, que ya se ha desatado el debate en Alemania, e incluso la canciller se ha manifestado en contra de la prohibición de esta práctica ritual del judaismo. Sin embargo, existe quienes afirman que si se aceptan mutilaciones rituales por motivos religiosos dónde se encontraría la frontera que impediría otro tipo de prácticas.